Reflexiones

Vivir sin pensar en los Hitos de la vida

La vida es maravillosa, aunque cuando eres pequeño nadie te dice que no existen los caminos marcados para ser feliz, que nunca alcanzamos nuestro mejor momento, que la mayor parte de la sociedad es idiota… Incluso en la adultez, nadie te dice que tu vida de “éxito” no vale más que la del mendigo de tu calle o que la mayor parte de la gente pasa por la vida estando muertos.

Salgo al mundo cada día y hablo con la gente. Percibo sus sentimientos, sus ideas, sus aspiraciones. Las comprendo y algunas las comparto. Pero veo una gran patología en el mundo occidental: el síndrome de la prisa. Veo a la gente corriendo a todas partes, deseando que su tiempo corra, deseando que llegue el fin de semana, semana santa, verano…Deseando graduarse, deseando tener pareja, deseando coger ese tren porque es que, si no, mi vida se va al traste. Deseando sin parar y con una prisa tremenda. Tanta prisa para luego no disfrutar nada del momento.

Veo mucha prisa en la sociedad. Muchas ganas de ser el primero en algo, muchas ganas de fardar y no tanto de comunicar.

Y es que hay ciertos mensajes que surgen en los medios de comunicación que propician este comportamiento. “La vida es como montar en bicicleta: si te paras, te caes”. Oiga, pues no. Me puedo bajar de la bicicleta. “Carpe Diem: vive el momento” (pero compra este super perfume, esta super chaqueta, esta super chorrada). “Cuando tú duermes, alguien está trabajando a muerte para superarte”. ¿Qué es superar a alguien? Yo no quiero superar a nadie. Mis actos y mi forma de ser determinarán qué tipo de persona soy y mejoro el mundo estando yo aquí. ¿Superar? ¿Para ganar más dinero? ¿Para ser más “sabio”? La sabiduría es otra cosa.

Nos movemos por objetivos, eso está claro. Yo mismo me planteo objetivos anuales. Pero creo que muy sano vivir sin pensar en los hitos de la vida y encuentro la libertad en ello. ¿Por qué tengo que hacer un Máster nada más acabar la carrera? ¿Por qué hay que tener pareja y casarse si quizás uno no se siente libre así? ¿Por qué tengo que comprarme una casa? Yo claro que quiero cumplir metas. La vida es demasiado corta para quienes tenemos grandes planes, de hecho. Pero intento disfrutar del camino que me lleva a conseguirlos. Y cuando estoy pasando una mala época, no me importa meterme hasta el fondo en el barro el tiempo que haga falta hasta resurgir de nuevo. Hay que vivir más. Pero vivir más es hacer de lo cotidiano algo extraordinario. Y fueron mis pacientes con daño cerebral los que me enseñaron eso. Me enseñaron a vivir. Comer algo que te gusta, dar un paseo, hablar con alguien que quieres, tomarte una cerveza tranquilamente, correr por correr, ir al cine sin saber qué cartelera hay…

La vida es muy puñetera y nunca sabemos en qué momento las desgracias o la propia muerte nos desgarra nuestros proyectos. Precisamente por eso, si mañana me muero, dile a la gente que morí haciendo lo que me apasionaba, cada día, con amor en cada maniobra de fisioterapia y cada verso. Dile que lo triste no es morir, es haber estado muerto en vida. Quiero reivindicar el arte de la espera y la pausa, haciendo las cosas bien y con pasión. La prisa, para cuando es necesaria, para cuando hay que ser rápido y reaccionar. No estamos en la selva.

 

 

 

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Reflexiones

Lo que la sociedad te dice que hagas

Qué gran ente la sociedad ¿no? Es como Dios; nadie lo ve, pero todo el mundo acaba recurriendo a él cuando le tiemblan las piernas. Y es que tan malo es personificar como generalizar en la mayoría de los casos en los que nos tiemblan las piernas. No nos gusta mojarnos; la lluvia mejor verla desde dentro cobijado por un radiador.

No nos gusta mojarnos en la vida porque nadie es experto en ella.

¡La sociedad nos dice muchas cosas! Es un gran sistema el que está montado alrededor de ella y aun así la mayoría de personas cree que su vida es lo que ellas quieren que sea y que SOLO está influenciada por las personas cercanas a ellas que éstas han elegido tener al lado…Qué bien suena y qué incierto es.

La sociedad te dice que respetes a la mujer, pero al mismo tiempo la sigue hipersexualizando en los medios de comunicación, traduciendo una cierta estética en un determinado comportamiento.

La sociedad te dice que si amas a alguien, debes expresárselo sin miedo al rechazo, ya que vida solo hay una y si no lo expresas, te quedarás con el “y si…” y eso será terrible. Pero a la vez te dice que hombres y mujeres tienen diferentes formas de pensar y concebir la atracción y el amor y que por lo tanto, es mejor que el hombre no manifieste amor porque la mujer lo interpretará como señal de debilidad. La sociedad te dice que respetes a las personas independientemente de su identidad sexual, al mismo tiempo que utiliza miradas, expresiones y comportamientos impropios.

La sociedad te dice que lleves una vida saludable. ¡Y que es muy sencillo! Comer sano, no fumar, no beber alcohol con frecuencia, hacer ejercicio y dormir 8 horas diarias. Al mismo tiempo, la sociedad cree que hacer ejercicio es ir al gimnasio 2 horas diarias. Al mismo tiempo, muchos personajes públicos fuman y hacen estética de ello. Al mismo tiempo, se publicita el alcohol en televisión y se ve como algo recreativo. Al mismo tiempo, se piensa que comer sano es comer todo crudo.

La sociedad te dice que la meritocracia es el sistema que debería regir los escalones de la responsabilidad social pero que en ningún caso esos escalones dictaminen una dignidad u otra. Se espera que un cardiólogo haya tenido millares de horas de estudio detrás. Se espera que el presidente de un gobierno sea culto y docto en las ciencias políticas. Se espera que un albañil ejerza su trabajo de obra en condiciones laborales óptimas. Se espera que un periodista no esté influenciado por una determinada ideología. Al mismo tiempo, la sociedad te dice que lamas los culos de los poderosos, que negocies tu ética, que la formación profesional es para los que no son inteligentes.

La sociedad te dice que seas libre. Mejor dicho, te exclama que seas libre. A base de discursos quasipoéticos, la sociedad te dice Carpe Diem, vive la vida y sus pequeños momentos, cuida de tus seres queridos, no pierdas el tiempo con quien no te valora, utiliza menos el móvil, haz planes con tus hijos, disfruta de la soledad, levántate temprano… ¡Buf! Al mismo tiempo, la realidad te demuestra que no somos libres ni para ir al baño. Comemos mirando el móvil, ansiamos las vacaciones para luego no saber desconectar de la tecnología, resoplamos los lunes porque no amamos nuestro trabajo…

A la sociedad le encanta decirte lo que tienes que hacer. Y además no te lo dice explícitamente, sino en voz baja, bajo la malvada influencia indirecta. Nunca te va a decir que hagas algo en concreto, porque ahí se activa tu sistema de alarma y reculas, te defiendes bajo la capa de tu libertad. Pero el sistema que tenemos montado es muy listo y sabe cómo emitir mensajes para crear una sociedad idiota.

Quiero que tengas en cuenta que, cuando te bajas del tren, cuando tomas tu propio camino, cuando eres consciente de la ignominia de tu vida cotidiana, estás solo. ¿Estás preparado para estar solo y ser auténtico? Prepárate. 

 

 

 

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filosofia, Reflexiones

Rescatemos a Descartes

Hoy, más que nunca, tenemos que rescatar a René Descartes. Ese gran filósofo del que muchos solo recordarán dos cosas: que era feo de narices y que dijo la famosa frase “Pienso, luego existo”. Y sí, esa frase todos la recordamos, pero ¿la entendemos? Tengo mis dudas.

René Descartes, que vivió en el siglo XVII (1596-1650), estaba en una situación parecida a la que alguno de nosotros podemos sentirnos en los días que corren. Descartes tenía encima nada menos que diez o doce siglos de Edad Media, época oscura en la que no ocurrió nada o poco en lo referente a lo intelectual, ya que lo intelectual se nutre de las preguntas, y recordemos que con Dios, todas las preguntas están respondidas, por lo tanto la tarea intelectual es innecesaria. Aristóteles (el auténtico creador de la idea del Dios cristiano) y Santo Tomás de Aquino eran los grandes pastores de la Edad Media y de cuyos caminos marcados no se podía salir nadie. En medio de ese páramo oscuro, un día nuestro amigo Descartes, que había sido educado e influenciado por ese gran sistema, se plantó frente al mundo y dijo: “Voy a dudar de todo”. Y créanme, no hay nada más revolucionario que la duda. Descartes dudó de todo hasta el extremo de dudar de la realidad exterior –lo que hay fuera-, y de sí mismo. Descartes dudó de Dios a pesar de que era creyente con el objetivo de limpiar su mente de tanta oscuridad envolvente. Descartes se preguntaba si había algo de lo que no pudiera dudar y efectivamente, no podía dudar de su duda, es decir, de su pensamiento y de ahí lanza la frase “Pienso, luego existo”.

Descartes, con la humildad que caracteriza a un filósofo que solo necesitaba un cobijo seguro y una estufa para poder pensar, nunca imaginó como sus claras y distintas palabras pudieron conllevar tantos hechos históricos que posteriormente ocurrieron. Un siglo después, sucede la Revolución Francesa bajo las ideas de pensadores iluministas, es decir, de pensadores cuyo centro fundamental de su actuar es la Razón. La Razón era el eje fundamental de la historia y así nace la Ilustración y el Humanismo. Descartes cambió el mundo y por eso hoy lo consideramos como un Héroe del Pensamiento.

Ahora bien, ¿dónde estamos? Estamos en el siglo XXI; ya ha pasado tiempo desde Descartes. Por la Dialéctica de la Historia, si en el siglo XVII Descartes pone la Razón como elemento clave a partir del cual todo se explica, cabría pensar que en el siglo en el que estamos, habríamos evolucionado mucho y el buen sentido se habría enseñoreado de la tierra y la mayor parte del planeta sería feliz. Pero parece que no. Seré claro, como Descartes. Vivimos en un Gran Sistema dominado por los medios de comunicación (saltando de una cosa a otra) los cuales nos dicen cómo tenemos que vestir, qué tenemos que comer, qué tenemos que estudiar para conseguir trabajo, dónde viajar, cómo amar, qué comprar, qué leer, qué música escuchar…y un largo etcétera. ¿Es falso lo que digo? Mira a tu alrededor y dime qué ves. Dedica un día solo a poner tu atención a lo que hacen los demás. ¿No ves algo que los une, como un patrón?

La sociedad actual, sumergida en este Gran Sistema, necesita estar haciendo algo constantemente. Necesita proyectarse hacia el exterior, porque debe de darle miedo lo que hay en su interior. Necesita ser políticamente correcta, porque parece que si no, siempre hiere la sensibilidad de alguien. Esta sociedad es una sociedad hipersensible, que se ofende por cualquier cosa, respaldado bajo la opinión libre en un mundo paralelo de redes sociales. Es una sociedad rígida, porque no sabe reconocer errores, decir que no y reformar sus esquemas de años de instauración. Es una sociedad que necesita el reconocimiento de los demás para su autoafirmación, es decir, su identidad la forman los demás. Es una sociedad que puede mandar 1000 mensajes de texto a un amigo a miles de kilómetros de distancia pero no puede saludar siquiera a un amigo del pasado si se lo cruza por la calle. Es una sociedad hipócrita, que piensa A, dice B y hace C; sociedad que odia los prejuicios y los estereotipos, pero cuando teme quedarse sola, se agarra a ellos. Sociedad que piensa que ser libre es enseñar las tetas o el abdomen por Internet. Sociedad que a los 18 años cree saberlo todo y se encierra en sus argumentos. Sociedad que quiere imponer sus idearios a la fuerza, cuando es sabido que la sociedad funciona por ejemplo, por lo que dar ejemplo es lo más efectivo que puedes hacer. Podría seguir y seguir describiendo esta sociedad, pero no es relevante en este texto.

En resumen, es una sociedad maniatada, no libre. Porque en esta sociedad no se prima el individuo, sino el grupo, el pertenecer a un grupo para calmar la sed de reconocimiento del otro. Porque sí, aunque os joda reconocerlo, solo es libre el que está solo. Y solo una sociedad limpia es aquella que se nutre de individuos libres, que en base a su razón y no a influencias externas, decide compartir camino con otros. Y por eso, HAY QUE RESCATAR A DESCARTES. Porque no vivimos una situación tan distinta a la que él vivió. Y él tuvo la valentía de dudar de todo y de quitarse todos los disfraces e influencias de su época. También tenía influencias, como nosotros ahora, pero nosotros ¿qué hacemos? Vivir en la comodidad del gran colectivo y ya vendrá otro ser más inteligente que nosotros a resolver los problemas. Pues no, señores. Rescatemos a Descartes y pensemos con calma qué estamos haciendo. Coloquemos la razón en el lugar que ha ocupado Internet y que no nos dé miedo a salir del Gran Sistema, aunque nos quedemos solos. Porque yo salí del Gran Sistema y veo todo con mucha claridad. Una persona, con una vida acelerada y con planes a cada momento, no tiene tiempo de reflexionar NADA, y si no reflexiona, no se es libre. Relacionarse con los demás es vital pero más vital es relacionarse con uno mismo, proyectarse hacia sí mismo, y esto lejos de ser una frase de mindfullness, significa tomarse un tiempo cada día de reflexionar lo que hemos hecho o lo que vamos a hacer.tir camino con una serie de individuos. Pero Doctor, ¡tú mismo dijiste hace poco que somos fruto de nuestras influencias! Claro que sí, pero como dijo Sartre: “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”. Es decir, ser libre es utilizar un lenguaje propio, fruto de la reflexión de todo lo existente.

Salí del gran sistema desde la adolescencia quitándome todos los disfraces. Y eso me llevó a quedarme solo y a tener que buscar por mi cuenta otros individuos libres. Hice como Descartes, y me quité todo tipo de estereotipos, desde cómo tengo que ser físicamente para ser atractivo hasta qué tengo que leer para ser feminista. Soy contracultura porque prefiero nutrirme de cada una y no pertenecer a ninguna; solo así me siento libre sin tener que defender cánones culturales que carraspean mi conciencia. Me quité hasta las armaduras, esas que hoy llevan todos y que hacen que sus argumentos no se rompan ni con una bomba atómica. Me quité esas armaduras y por eso soy consciente de que mis valores son susceptibles de cambio. Hoy pienso así, mañana no lo sé. Hoy no creo en Dios, mañana no lo sé. La duda reflexiva –la reflexión- es lo que nos hace libres.

 

 

 

 

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Reflexiones

Sensaciones

SENSACIONES

1) Esa sensación al escuchar como tu reproductor de música te pone las canciones que te debilitan, que te tocan ahí dentro. Que estás hecho mierda y suena “Sooner or later” de Mat Kearney o directamente “Llorar” de Musicalité.

2) Esa sensación que se te queda cuando dices “te quiero” y recibes un “gracias”.

3) Esa sensación evidente que siente alguien manipulado, cuando solo le prestan atención cuando necesitan algo o para contar lo asquerosamente bien que le van en la vida.

4) Esa sensación de vacío, semejante a notar aire detrás del esternón y no ese órgano que dicen que es clave.

5) Esa sensación de ser un quinto plato, ni siquiera un segundo. Sensación de amistades por pena, y no por afecto.

6) Esa sensación de querer huir, aun sabiendo que posiblemente no es la solución al problema.

7) Esa sensación de no encajar en ningún sitio, más que en soledad, frente a un papel desnudo al cual arropar.

8) Esa sensación de no pertenecer a este mundo, lleno de hipocresía, superficialidad y materialidad. Sensación de cese, de “no puedo más”.

9) Esa sensación que recorre tu cuerpo, cuando sabes que alguien va a morir, y crees estar preparado para tal evento. Pero no.

10) Esa sensación de querer ser un hijo de puta, porque parece que así es como se triunfa.

11) Esa sensación de agotamiento de ser bondadoso y sincero. Ese resoplido tras una decepción, una tras otra.

12) Esa sensación de que nada te sana, que solo hay cosas que te alivian por un tiempo.

13) Esa sensación de ser de otra época o de ninguna época.

14) Esa sensación de indiferencia cuando ves a una pareja besarse. Sensación de abandono, sensación de odio hacia el amor de este siglo, que se twittea y no se vive, que se fotografía y no se enmarca en la eternidad.

Dios: Va, ya vale Doctor ¿o qué? Que hoy tenía día feliz, tío.

Doctor Melancolías: Solo una más.

Dios: Joder.

15) Esa sensación de saber que no te adaptas a este mundo, que no pintas nada en él y seguir intentándolo como un idiota. Porque este mundo no quiere personas diferentes.

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Poesía, Reflexiones

Summertime Sadness

SUMMERTIME SADNESS

Esta sensación de vacío, como un agujero negro que me traga desde el pecho, una sensación de cansancio por este mundo.

 

Cansado de ser invisible,

de lamer las heridas del otro

y nadie las mías.

 

Cansado de este mundo

de tecnología.

De muchas letras

y pocas palabras.

De muchas indirectas

y pocas contundencias.

 

Cansado de intentar

integrarme.

No saben lo que es

vivir al margen.

 

Cansado de quejarme

y de transmitir

infelicidad.

 

Cansado…

Hasta de leer

a Lechowski.

Qué daño

infundiéndome esperanza.

 

 

Yo quería ser rapero, de esos que mueven las manos rápido y dicen palabrotas. Luego evolucionaría a un rapero de versos poéticos y camisa a cuadros, como Rayden o Sharif. O no, que va, sería algo más como Lone.

“Pensando en lo que se va y en lo que se queda.

Sus piernas rodeando mi cara: mi única frontera.

Para querer, has de quererte, nena,

Y yo me quiero tanto que llevo mi foto en la cartera”.

 

Imaginar un futuro mejor: la gota de lluvia que colma en mi rabadilla. Mi punto débil. La universidad, una novia, un verano…Cansado también de proyectar ilusiones en el futuro. Expectativas, deseos, sueños.

 

Dios: Al final siempre eres quien eres.

Doctor Melancolías: Por mucho que sonrías o intentes caer bien a la gente.

Dios: No sabes vivir con los demás.

Doctor Melancolías: Eres un pájaro que debe volar libre.

 

Cansado de desnudarme a quien luce bufandas de duro invierno. Cansado de justificar cada palabra que digo, cada acto, cada sentimiento. Cansado de pensar que ser diferente es un pecado.

 

Mi rehabilitación

no necesita

terapeuta alguno.

 

Ningún verano

me sanará.

Ni un beso.

 Ni un puesto de trabajo.

Ni un lugar paradisíaco.

Ni mucho dinero.

 

Solo yo me puedo sanar.

¿Cómo? No lo sé.

Por eso escribo.

Para intentar que mientras

escribo este verso,

se me revele

la iluminación

en el siguiente.

 

Donde duele, inspira.

Donde jode, inspira,

Más bien.

No quiero palmaditas en la espalda, ya me cansé. Solo quiero que me dejen en paz. Solo necesito dejar de actuar. Quitarme el disfraz. Y ser yo.

 

Dios: No sé mucho de poesía, pero…¿estás pensando en suicidarte?

Doctor Melancolías: Dios, no tienes ni idea. Habla de rehabilitarse. De curarse él. De dejar de parecer alguien que no es y de ser libre. De ser él.

Dios: ¿y cómo pretende ser él? Las influencias existen.

Javier:  Ser yo es no querer ser alguien.

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Reflexiones

“El Guerrero Pacífico”

Análisis de la película “El guerrero Pacífico” de Víctor Salva.

El Guerrero Pacífico es, muy posiblemente, mi película favorita. La película que me cambió la vida. Se trata de un película inspirada en hechos reales cuyo trasfondo es puramente filosófico. Si no habéis visto la película, os recomiendo verla encarecidamente, así el presente análisis podrá entenderse mejor.  Dicha película se encuentra incluso disponible en YouTube.

Dan Millman (Scott Mechlowicz) es un joven deportista de éxito y campeón olímpico que lo tiene todo: fama, fortuna y chicas. Pero su vida dará un vuelco cuando, un día, conoce en una gasolinera a un extraño hombre (Nick Nolte) que le enseñará nuevos mundos de fuerza y entendimiento (FilmAffinity).

A través de los diálogos entre Dan y el extraño hombre de la gasolinera, vamos a desentrañar los aspectos filosóficos de la película, que bien podrían servirnos a nosotros para ponerlos en práctica en nuestras vidas.



Una madrugada, Dan tiene una pesadilla en la que él, en un ejercicio en las anillasaltos, se rompe una pierna. Tras despertar, decide abandonar a una chica en la cama y se va a tomar el aire, acabando en una gasolinera. Allí, establece el primer contacto con el encargado del servicio, de unos 50 años; contacto simple cliente-trabajador. Dan se marcha y el señor se queda en la puerta. Al volver la cabeza hacia la puerta, Dan ve que el señor ahora está en el tejado, habiendo dado un salto vertical de varios metros. Dan, confuso, se marcha.

La madrugada del día siguiente, Dan vuelve a la gasolinera, e inicia una muy interesante conversación con nuestro extraño encargado del servicio. Lo llamaremos Sócrates, ya que por ese nombre se refiere Dan al hombre.

-¿Quieres algo?

-Dígame cómo lo hizo.

-De modo que quieres saberlo…¿De verdad?

-Oiga, el tejado está a una altura de 3 o 4 metros. Nadie puede hacer un salto vertical de más de 1 metro y medio. Soy gimnasta. Uno de los deportes más exigentes, aunque desconocido.

-Los espartanos de la Antigua Grecia también eran gimnastas. Saltaban por encima de los toros. Así se entrenaban los guerreros de élite. ¿No sabías eso?

-Sé más de lo que piensa.

Y piensas más de lo que sabes. Conocimiento no equivale a sabiduría.

-¿Y dónde está la diferencia?

-¿Sabes cómo limpiar un parabrisas?

-Sí.

-La sabiduría consiste en hacerlo.

-Entreno 7 días a la semana, 50 semanas al año.

-¿Por qué tanto?

-¿Me toma el pelo? Estoy apunto de clasificarme.

-¿Clasificarte en qué?

-¿Ve los Juegos Olímpicos?.

-No.

-Oiga, por muy bueno que sea, tengo que hacer todo lo posible por clasificarme.

-Te queda mucho por aprender antes de entender todo lo que has visto.

-¡Vamos! ¡Pregúnteme! ¡Pregúnteme algo! Lo que quiera.

-¿Eres feliz?  [silencio] Me has dicho que pregunte lo que quiera…

-¿Y la felicidad que tiene que ver con esto?

-Todo.

-Mi padre está forrado, en la universidad saco sobresalientes, tengo buenos amigos, estoy en plena forma y solo duermo cuando realmente me apetece.

-¿Y por qué no duermes por las noches? Anoche viniste a las 3 de la madrugada y esta noche lo mismo. Son 2 noches seguidas.

-¿Quién eres? ¿Una especie de filósofo de gasolinera?

¿Necesitas filosofía?

-No, gracias Sócrates. Con la de la universidad me basta.

-Una última pregunta…Si no entras en el equipo olímpico, ¿qué harás?

-¿Si no qué…?

-Has tenido que pensarlo.

-¿Se puede saber qué pretende?

-¿Te pasa algo?

-Ni siquiera sé qué hago aquí. ¡Eres un bicho raro! ¡Y guarda para ti tus palabras!

En esta conversación podemos dilucidar lo que es la vida feliz para Dan: dinero, sexo, amigos, estar en forma… Pero esta vida a Sócrates no le convence, ya que observa en Dan a una persona infeliz. El siguiente paso que debe tomar Dan es ser consciente de su vida y de lo que de verdad quiere.

Otro día, Dan vuelve a salir de fiesta, y acaba en la cama con otra chica. Sin embargo, no puede proceder porque ve a Sócrates en forma de alucinación. Entonces, vuelve a ir a la gasolinera.

-¿Qué te pasa? ¿Otra vez insomnio?

¿Qué significado puede tener soñar con esos zapatos constantemente?

-Que puede que todavía estés dormido. Se puede vivir toda una vida sin despertarse.

-Oye Sócrates, si eres tan sabio, ¿Qué significado puede tener s..?

-[interrumpe] Esto es una estación de servicio. ¡Ofrecemos servicio! No tiene otro objetivo.

-¿Qué el de poner gasolina?

Y el de servir.

(…)

[Dan se dispone a marcharse]

-Gracias por parar. Todo el mundo dice lo que es mejor para ti. No quieren que busques respuestas, sino que creas en las suyas.

-Ya sé. Quieres que crea en las tuyas.

-No. Quiero que dejes de coleccionar información del exterior y que empieces a buscarla por ti mismo en tu interior.

-¿Eres de una secta o algo así?

A la gente le da socratmiedo su interior. Es el único lugar donde encontrar algo que necesita. ¿Por qué no puedes dormir? Tal vez sea porque, de madrugada, cuando todo está en silencio y estás echado en la cama y no hay nadie a tu alrededor, te sientes un poco asustado.  Asustado porque de golpe todo está…vacío.  Intuyo que quieres ser algo más que alguien que se sube a unas anillas y realiza un par de piruetas bien ejecutadas. También intuyo que quieres ser alguien que utiliza la mente y el cuerpo de forma que la mayoría no tiene el valor de hacerlo. Y yo te entrenaré, Dan, para ser un verdadero guerrero.

El método que utiliza Sócrates es el método socrático. Sócrates pretende que Dan saque de sí mismo las respuestas, con la ayuda y guía suya.

Veamos otra conversación con Sócrates:

– Muchas veces me detesto. Lo primero que pensé es como me podía perjudicar la caída de Cale.

– Las personas no son lo que piensan que son. Sólo creen serlo. Y eso es lo más triste.

– ¿No soy lo que pienso?

Claro que no. La mente es sólo un órgano reflejo. Reacciona ante todo. Llena la cabeza de millones de pensamientos aleatorios al día. Ninguno de esos pensamientos dice más de ti que una peca en la punta de la nariz.

En esta conversación se deja ver cómo Sócrates quiere que Dan tenga el control de su mente y decidir qué es lo importante en su cabeza y qué no.

(…)

-Pégame [le da una torta]

-¿Qué estas haciendo?

-Vamos, te daré 10 pavos si consigues darme una torta [le vuelve a dar una torta]. Vamos, pruébalo.

-Oye, déjalo. No quiero pegarte.

-¿No quieres pegarme? [le da otra torta].

-No quiero hacerte daño.

-Ah, no me dejas otra opción que la de seguir pegándote [va a darle una torta, Dan contraataca y Sócrates lo tumba].

-¿Te has fijado en lo eficaz que puede llegar a ser una buena defensa? [Dan asiente].

-¿Qué te parece? Se llama entrenamiento. Y para la vida también se practica. Para desarrollar la sabiduría y poder defenderse en el momento y lugar adecuados. Y sacar la basura.

-La basura la sacas tú.

-La basura está aquí [señala la frente de Dan]. Esta es tu primera lección: sacar todo lo que no necesitas de tu cabeza.

-¿Cómo?

-Te lo contaré mañana, en el campus, en el puente Strawberry.

Aquí, ya tenemos la primera lección para ser un guerrero: sacar la basura de la mente. En la siguiente escena vamos a ver cómo lo hace Sócrates.

-¡Sócrates! ¡Eh! Espera! Tengo menos de una hora. Hay pruebas en el gimnasio. Son importantes. ¿Podemos  ir rápido?

-Claro [tira a Dan del puente al agua].

-¡Eh! ¡Te estoy hablando! ¿Que coño pasa contigo?

-¿No tenias prisa?

-¡Me has tirado por el puente!

Te he vaciado la mente.

¿Que qué…?

-Te he…

-¡No , no! ¡Me has tirado al río!

-Mientras caías, Dan, ¿en qué estabas pensando?

-No lo sé.

-¿En la universidad?

-¡No!

-¿En las pruebas?

-¡No!

-¿En algo que te preocupe?

-¡No!

Experiencia. Has dedicado el 100% a la experiencia. Hasta has dicho una palabra: ¡ahhgg!

-Se te va la olla, ¿Lo sabías?

Llevo toda una vida practicando. Y juntos  haremos que también se te vaya la olla.

-¿Cómo lo has hecho? ¿Sabes artes marciales? No lo he visto venir.

-No estabas atento. Ahora tampoco lo estás. La mente se te vuelve a llenar. ¡Te pierdes en todo lo que se sucede!

el-guerrero-pacífico-Si no sucede nada… [Sócrates coge a Dan de los brazos por detrás].

Dan entonces ve todo lo que está ocurriendo en el parque.

Sócrates le suelta.

Siempre están ocurriendo cosas. Saca la basura, Dan. La basura es cualquier cosa que te distraiga de lo único que realmente importa: este momento, aquí, ahora. Cuando por fin logres vivir el presente, te sorprenderá todo lo que puedes hacer y lo bien que lo haces.

Vemos como Sócrates incide mucho en sacar la basura, lo irrelevante para poder estar en simbiosis con el presente, el aquí y el ahora. Solo así podrá aprovechar cada momento y apreciar las cosas que ocurren.

Dan va a las pruebas de la gimnasia en potro para ver si puede sustituir a Cale. No es su especialidad, pero se confiado después de haber hablado con Sócrates. Dan lo borda en las pruebas. Ese mismo día, vuelve a visitar a Sócrates. Está muy contento.

-¡Sócrates! ¡Tendrías que haber estado ahí! ¡Te habría encantado! ¡Tu truco funciona! He utilizado tu truco mental y ha funcionado. Estuve alucinante.

No es un truco.

-Sí, bueno, lo que sea. Lo he utilizado. He sacado la basura. No me preocupaba lo que hacía o lo que sucediera, lo que pudiera pasar. Fui hasta allí y limpié mi mente.  Y estuve impecable. Oye, seré tu discípulo. ¿Vale? Haré todo lo que me digas: no beberé, ni comeré carne, ni iré con chicas, lo que tú digas.

-¿Cuánto tiempo ha estado así, limpio e impecable? Tendrías que haberla visto, se ha quedado flipado. Hablas del pasado, regodeándote. No estás aquí, viviéndolo. No has aprendido nada. Vete a casa, por hoy es suficiente.

Dan sigue los consejos de Sócrates: no tiene relaciones, se dedica a hacer trabajos manuales en la gasolinera… Y no lo está sobrellevando bien, incluso en la gimnasia no da el 100%.

-¡Vaya, chico! ¿Cómo va la noche?

-¿Que cómo va? Cansado, hambriento y cachondo. ¿Y tú? Necesito respuestas ahora. Tengo que saber que esto me lleva a alguna parte. Y necesito saberlo ya. A ver…¿qué guerrero se entrena para sus batallas fregando lavabos?

Cuando eres guerrero, aprendes a meditar en cualquier batalla.

-¿Fregando lavabos?

-Evitando lo superfluo. Como tu orgullo. Dejando tus adicciones.

-Ya me dirás qué adicciones tengo…

-¡Hablar! Especialmente, interrumpir. Saberlo todo cuando no sabes nada.

-¿Y crees que eso ampliará mi conciencia ante las cosas? No doy pie con bola, mi entrenador debe pensar que tomo drogas, y creo que…ya no puedo perder más el tiempo contigo.

Solo tienes el presente, Tom.

-¿Me has vuelto a llamar tonto del culo? Porque estoy empezando a pensar cómo alguien solo y que lleva una vida como la tuya me puede enseñar algo. ¿De verdad eres feliz así? Puede que seas de esos que al no haber triunfado dice que el mundo no tiene solución, que lo material no importa y que se puede ser feliz con menos. ¡¿Menos de qué?! ¿Menos de nada?

-Te llamo tonto del culo cuando te comportas como tal, como ahora, Dan, cuando dejas que las emociones te controlen.

-¡No es una emoción!, ¡es sentido común! ¿Sabes qué? Te diré una cosa: sea cual sea tu nombre, cuando consiga lo que quiera, seré feliz. De verdad y para siempre. Todo lo demás vendrá solo. Porque haré que suceda.

Dan vuelve a la vida que llevaba antes.

Un día, después de una noche desenfrenada, sale con la moto y tiene un accidente por descontrol. Se ha roto el  fémur por  16 puntos distintos y tiene un clavo de acero en ese lugar.  Los médicos dan por terminada la vida deportiva de Dan. Lo máximo que podrá hacer Dan es volver a andar.

Dan, sin embargo, cree que puede recuperarse. Tiene 8 meses antes de las próximas pruebas para los Juegos Olímpicos. Sin embargo, ni los médicos ni su entrenador lo creen.

Hay que destacar, a partir de este momento,  2 puntos clave en la película:

-Cuando Dan supera la primera fase del entrenamiento de Sócrates, al destruir todos sus trofeos, en señal de que el pasado ya no le importa. Ya ha comprendido el valor del presente, lo que realmente importa.

-Cuando en un sueño, el Dan “vividor” es vencido por el nuevo Dan. “Tengo que deshacerme de ti” le dice a su antiguo yo. Y lo tira por un edificio.

Esa misma noche del sueño vuelve a la gasolinera.  Vamos a presenciar un diálogo muy interesante, que marca una antes y un después en la vida de Dan. Dan, está confuso, a pesar de aceptar que su vida no funciona.

-No sé qué hacer ahora.

-Primera acción de un guerrero consciente.

-¿Cuál es?

No saber.

Si teníamos alguna duda de porqué nuestro sabio es llamado Sócrates, ahora ya no debería haber ninguna.

-¿Qué me está pasando? Nunca lloro.

-Pues ahora sí.

ohdios

-Me violenta.

-Las emociones son naturales, como los cambios de tiempo.

-¿Qué haces cuando pierdes todo lo que da sentido a tu vida?

Dan hace alusión a su lesión que le impide creer fuertemente que puede volver a la gimnasia de élite.

Todo en la vida tiene un propósito, incluso esto. Y depende de ti descubrirlo.

(…)

Tu entrenamiento ahora pasará a la siguiente fase.  Una fase donde encuentres las respuestas desde el interior. ¿Ves el Plymouth? Siéntate en él hasta que encuentres algo valioso que decirme.

-¿Y ya está?

-No quiero saber nada hasta que tengas algo digno que compartir.

-¿Eso es todo?

Dan se dedica esa noche a meditar y cuando se le ocurre algo, va a hablar con Sócrates, que está trabajando. En cierto modo, tiene algo de método socrático, pues Dan tiene que “parir” la respuesta desde sí mismo.

-De acuerdo. Vale. Rabia, odio, violencia…Todo se reduce a temor. Por lo que el temor, no el dinero, es la raíz del mal.

A Sócrates no le convence. Dan vuelve a meditar.

-La teoría del caos es correcta a excepción de que el caos no es nada caótico, sino que está perfectamente controlado.

Error, sigue intentándolo, Dan.

-Si le dejas a alguien 20 dólares y además lo vuelves a ver, habrá valido la pena.

(…)

-Cuando haces un sándwich de mantequilla y gelatina, primero pones la mantequilla, no la gelatina, en la base del pan.

(…)

La gente a quien cuesta más querer, es quien más necesita el amor.

Uy!! Casi, Dan…pero no.

Finalmente, ya pasada la noche y comenzado el día, Dan halla la respuesta.

-Cada momento es único. No hay instantes vacíos.

-[Sócrates se ríe] Sí, bienvenido al club.

Veamos ahora, qué opina Sócrates de la muerte.

-Es una transformación. Es un poco más radical que la pubertad pero nada por lo que tengas que preocuparte. La muerte no es triste. Lo triste es que la gente no sepa vivir.

En el siguiente diálogo, podemos observar como Dan está dando el paso fundamental y necesario para ser un guerrero.

-Creo que puedo hacerlo. Estoy preparado.

-¿Para qué?

-Para llevar mi vida a un plano superior.

-¿De verdad?

Y servir a los demás.

Aquí, se nos muestra como Dan ha captado el mensaje que le dio Sócrates ese día que le dijo:

-Esto es una estación de servicio. ¡Ofrecemos servicio! No tiene otro objetivo.

-¿Qué el de poner gasolina?

-Y el de servir.

Continuemos con la conversación.

-Si me lo preguntas, haré lo que me digas.

-Muy bien. Creo que deberías seguir con los entrenamientos de gimnasia. Un guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, Dan, encuentra el amor en lo que hace.

-¡Mírame! ¡Llevo un clavo en la pierna!.

-Ser guerrero no es ser perfecto. ¡O salir victorioso o ser invulnerable!  El guerrero es totalmente frágil. Es su único coraje.

-¿Y cómo crees que puedo entrenar? ¡He tenido un accidente!

-¡El accidente es tu entrenamiento! ¡La vida es elegir! Puedes elegir ser una víctima o cualquier otra cosa que te propongas.

-¿Cómo si nada hubiera pasado?

-¡Un guerrero actúa! ¡El tonto sobreactúa!

-¿Y si no puedo hacerlo?

-Eso es el futuro. Ya lo verás.

-¿Por dónde empezamos?

-No hay que empezar ni parar. Solo hacerlo.  Quiero enseñarte una cosa.

Dan ve unas anillas fuera de la gasolinera.

-¿Cuándo lo has hecho?

-Cuando estabas convaleciente en el hospital.

-¿Cuándo estaba qué…?

-Ya podemos ponernos manos a la obra…el_guerrero_pacifico (1)

Dan comienza a entrenar en la piscina, corriendo y en las anillas. Poco a poco va mejorando hasta que vuelve a su estado de plena forma. Sin embargo, su entrenador no cree que Dan vuelva a ser el de antes y no le permite competir. Sin embargo, Dan insiste en que le deje demostrar lo que sabe hacer en las anillas.

Dan, enfadado, va a ver a Sócrates.

-La mayoría de la humanidad sufre tu aflicción, Dan. Si no se consigue lo que se quiere, se sufre. Y hasta cuando lo consigues, sigues sufriendo…porque no lo puedes conservar para siempre.

-No me ha creído capaz.

-No importa.

-No sabe que estaré al 100%.

¡No necesitas ninguna carta certificando nada para subir a las anillas!

-¡Sí que la necesito! Ahora mismo solo quiero ganar el oro. ¡Sí que la necesito! ¡La necesito…!

-¡El oro es un capricho! “Solo así sería feliz…” ¿Oyes esa vocecita?

-Es un sueño, ¿vale? No puedo creer que los sueños sean malos.

No puedes rendirte ante tus sueños. Tienes que rendirte ante lo que no tienes y nunca tendrás: el control. Acepta que no controlas lo que te ha sucedido. Que puede que compitas o no en los Juegos Olímpicos. Qué puede que sí o puede que no…Y que tú siempre serás excepcional en ambos casos.

-Estuve a punto de echarlo todo a perder. Y te preocupaste por mí. ¡Y me dijiste que querías que volviera a entrenar!

-Dije que un guerrero hace lo que le apasiona.

-¡Y eso es lo que me apasiona!

-¿Conseguir el oro? ¿Vivir teniendo miedo a la posibilidad del fracaso? ¿Eso te apasiona?

-¡No! Soñar con estar ahí arriba y conseguir el oro. Hacer lo que siempre he creído que estaba predestinado a hacer. Saltaba en una cama elástica antes de ir en bici porque me apasionaba. Porque fue lo primero que sentí que me apasionaba. Lo siento, ¿vale? Creía que era fuerte, pero…no lo soy. Porque he intentado salir adelante con todo esto…pero no puedo.

-Mañana por la mañana ponte botas de monte. Quería llevarte a un sitio desde la primera noche que viniste. Es un poco lejos pero creo que por fin estás preparado para verlo.

En esta última conversación, vemos como Sócrates quiere que Dan se dé cuenta de cuál es su pasión de verdad. Su pasión son las anillas, no el oro ni la fama que puede conllevar. Dicha pasión se puede manifestar en cualquier lugar, por sí misma.  La segunda fase ha sido superada. La próxima fase, la tercera y última es la que Dan debe superar para ser un guerrero. Dicha fase tiene como escenario el monte. Veamos como sobrelleva Dan dicha fase.

-Por favor, dime que ya llegamos. Venga, Sócrates, llevamos 3 horas…

-Hemos llegado.

-¿A dónde?

-Al lugar que te dije.

-¿Por la vista?

-Ahí, justo en tu pie.

-¿La flor?

-No.

-¿Entonces qué…?

-La piedra.

-¿Qué tiene la piedra de especial?

-¿Qué te pasa?

-¡Anda ya, Sócrates! ¿Esto es lo que por fin estaba listo para ver?

Durante el camino estabas emocionado, contento…

-Porque pensaba que iba a ver algo.

-Estabas como un niño en día de Reyes. ¡Tú mismo lo has dicho! La excursión te ha hecho sentir bien.

-Porque durante las 3 últimas horas esperaba ver algo maravilloso.

-¡Claro que lo es!

-¿Es que no lo ves? ¡Es una piedra!

-Tendría que habértelo dicho antes de que saliéramos. Pero supongo que tampoco sabía lo que encontraríamos. Nunca lo sé.  Siento que ya no estés contento.

Dan reflexiona un momento y halla la respuesta. La Mayéutica en plena acción.

-El viaje. El viaje aporta la felicidad, no el destino.

Dan decide subirse a las anillas y demostrar a su entrenador lo que sabe hacer, sin su permiso. Dan hace una demostración impecable. Ante tal demostración, su entrenador decide dejarle realizar las pruebas para elegir el equipo que representará a EE.UU en los Juegos Olímpicos.

Dan, antes de partir en coche hacia las pruebas con todo el equipo, pide a su entrenador que paren en la gasolinera, supuestamente para presentarles a Sócrates. Sin embargo, Sócrates ya no está. La gasolinera se ha convertido en una estación de autoservicio. Es una idea genial, pues transmite a Dan la idea de que ya no necesita un maestro, un Sócrates, ya puede valerse por sí mismo, ser su propio maestro.

En las pruebas, Dan realiza una demostración perfecta, como cabía esperar. Competirá en los Juegos Olímpicos.

Justo en el final de la película, cuando Dan está terminando su ejercicio en las anillas, llega el culmen de toda la filosofía contenida en la película:

 -¿Dónde estás, Dan?

-Aquí.

-¿Qué hora es?

-Ahora.

-¿Qué eres?

-Este momento.



Muchas gracias por leer este texto. Significa mucho para mí esta película y quería compartir este análisis.

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Reflexiones

Manifiesto de la retina

Antes de leer este manifiesto, por favor, te pido que veas este vídeo: I Forgot My Phone. Te pondrá en contexto.  Hay otra cosa que te pido: no seas hipócrita. No te engañes diciéndote a ti mismo/a que tú eres como la protagonista si en la realidad, eres uno más del rebaño. La persona que me conoce, sabe que yo no pertenezco a ese rebaño.


 


 

MANIFIESTO DE LA RETINA

 

Hubo un tiempo en que los balones de fútbol se encalaban,

las rodillas de los niños se manchaban y las mamás se enfadaban.

Los columpios chirriaban, los toboganes resbalaban

y los bocadillos de nocilla energía proporcionaban. 

Hubo un tiempo en que las personas se miraban a los ojos

-al principio con vergüenza- y se sonreían.

Se compartían historias de la vida, se entendían las retinas.

Hubo un tiempo en que no había grandes tecnologías.

 

Estamos involucionando. Nos controlan tantos aparatos

que parece que nos gusta estar atados y maniatados.

¡Pedid libertad al Gobierno, mas no a vosotros mismos!

Así nos va…creyendo que el progreso es el Iphone 5…

 

Hubo un tiempo en que decir “te quiero” era difícil,

tartamudeábamos, temblábamos, enrojecíamos.

La memoria que más utilizábamos era la del cerebro

y no la de las tarjetas de las cámaras de vídeo.

La sociedad se esconde de las retinas ajenas

bajo una pantalla y una vida duramente carcomida.

La solución pareciera ser la colocación masiva

de farolas en la calle

mas los reflejos de la gente evolucionarían, me temo.

 

Yo, más de retina que de cámara,

más de “te amo” en pleno directo,

más de tazos que de PlayStation,

más de 5 amigos en la calle

que de 500 en Facebook. 

 

Yo, defensor de la inocencia,

el rigor y la paciencia.

Amante de los parques, las plazas,

los globos de agua y la primavera.

Yo, clamo por la vida sencilla y libre

sin grandes alhajas ni disfraces que me limiten.

 

Amigo mío…

“Carpe Diem” es “aprovecha el momento”,

no dejarlo para luego.

¡Desvívete en ese concierto!

¡Ama con todo tu ser, no solo con besos y tecleos!

Inmortaliza la vida en tu retina;

las fotos, los vídeos…pueden desaparecer,

mas lo bien vivido nunca se olvida. 

 

¡MÁS RETINA Y MENOS TECNOLOGÍA!

EL PROGRESO NO ES UN MÓVIL MÁS POTENTE, NI UN MANDO PARA CONTROLAR TODA LA CASA.

EL PROGRESO ES LA LIBERTAD DE LOS SERES HUMANOS; 

LECCIÓN PRIMERA DE HISTORIA UNIVERSAL.

 

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