LA CICATRIZ

LA CICATRIZ

Sudamérica tiene un gran cicatriz

por cuyos bordes divago.

Larga e imponente,

me instiga a mantener abiertas

mis heridas.

Es la Cicatriz de los Andes.

 

La cicatriz que serpentea

por el mapa,

con sus volcanes,

picos, selvas

y glaciares.

 

Mas dicen que una herida

debe cicatrizar lo antes posible

para sanar.

Que es como pasar página,

como volver a empezar.

 

Incluso dicen que el amor

es la cicatriz compartida.

Que es como vivir en vida,

como la llaga escondida.

 

El noble silencio

de este nómada,

conecta con su profundidad;

impregna su pituitaria

y horada su gruta.

 

Heridas como pesadas cargas

del sherpa,

solo una revolución interna

las convierte en livianas.

Dios hecho pan,

suero de piel desgarrada.

 

Se mantendrán abiertas mis heridas

como las alamedas de Salvador.

Abiertas para sentir su ardor,

el recuerdo de quien soy,

y cada batalla que dejó su raspón.

 

La cicatriz andina termina

donde lo hace el mundo,

mas nunca estará sanada

mientras alguien llore

entre sus bordes

abriéndola.

 

La Sanación

está en ver la belleza

bajo la herida

que no cicatriza

porque aún tiene vida.

 

 

 

 

 

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