El sol de Santiago

EL SOL DE SANTIAGO

Abre los postigos, poeta,
¡el sol de Santiago salió!
Puedes vislumbrar luz
tras la cordillera
que te cerró el alma.

Alma cerrada
con el corazón abierto.
La toquicura bien roja,
infierno en tu invierno.

Las lágrimas te hidratan
cuando el dolor delata
tu extranjería
(del mundo).
La pesada alegoría de tu vida.

Morir frente al mar.
Empezar a dar amor de nuevo.
Dar el do de corazón.
Sentirme cerca estando tan lejos.

No viniste, doctor,
a pintar poesía
en labios dilectos.
Viniste a sentir la pacha
y brotar una arteria andina
en medio de tanta melancolía.

Vuélcate del plácido chinchorro,
vuelve a ser el mago,
mas recuerda lo que el viejo dijo:
-Nunca te fíes del sol de Santiago.

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