Reflexión de veinteañero

Tengo 20 míseros años. Un mocoso, que dirían muchos. “Anda que no te queda por vivir”. “Anda que no te quedan bares que cerrar”. “Yo con 20 años me lo follaba todo”. “Ya llegarás a los 25, 30, 35…”. Soy un chaval de 20 años, al que le echan físicamente 15 y mentalmente 70. Joder, cómo me lo pones. Una vez me dijo un amigo que hablar conmigo era como hablar con un anciano de 70 años muy sabio. Y me quedé estupefacto. ¿Eso es bueno o malo? Vaya frase. Lo que está claro es que maduré antes de tiempo y esto que puede parecer estupendo, no lo es del todo. Cuando veo a los críos de hoy en día con móviles más grandes que sus cabezas digo “cada cosa tiene su tiempo, vosotros tendríais que estar con las rodillas negras de jugar”. Bien podría habérmelo aplicado a mí mismo. Javi, cada cosa tiene su tiempo.

Me perdí mi adolescencia y eso hizo que pasara esos años de hormonas más solo que la una, detestando el verano porque no había clase, y si no había clase, no tenía amigos con quienes hablar. Cuando los chicos de mi edad empezaban a ligar, a salir, a probar cosas nuevas, yo me dedicaba a escribir rap, escuchar rap, jugar a la consola, estudiar y jugar al fútbol hasta que me lesioné. No tenía depresión, tenía complejo de dios: yo era el puto amo y los demás unos idiotas porque se dejaban llevar por la masa, porque no hacían en realidad lo que querían. Yo tenía el control, sabía lo que era bueno y malo desde muy pequeño. Prefería estar solo a hacer cosas que no quería hacer.

Cuando pasas tantos años solo y con tanto tiempo para ti, es inevitable que pienses demasiado. Yo tengo arrugas en mi frente de tanto pensar en esos años, justamente en los cuales las emociones ganan a las reflexiones. Escribir me salvó. Escribir hizo que pensara mejor. Desde los 14 años defiendo la idea de que toda expresión es preciosa, porque te hace ser libre. Pasé del rap a la poesía y me volví un romántico de las palabras, buscando metáforas para describir El Beso, que no llegaría hasta los 18. Pasé de la banda izquierda del campo de fútbol a la camilla de rehabilitación. Pasé de oír bien a oír poco y al quirófano. Escribir liberaba toda la represión que almacenaba al no decirle nada a la chica que me gustaba durante años.

Y te das cuenta de que cuando quieres recuperar algo de esa adolescencia, ya no puedes. Te das cuenta de que llegas a los 20 y sí, Javi, tienes 3 libros de poesía publicados, has marcado a 4 chavales que te consideran su maestro, eres súper responsable y eres un gran estudiante, pero… sabes que te falta algo. Te falta desconectar de tu cabeza de vez en cuando, dejar de analizar tanto, comprender que tú tienes tu vida y el resto la suya y no puedes pretender gustar a todo el mundo. Cuando tu primera amiga fue tu primera novia a los 18, es que, Javi, algo hiciste mal unos años atrás. Cuando solo tienes amigos con los que hablas de temas profundos y de la vida, es que algo pasa. Te falta equilibrio, ese equilibrio que tanto has soñado.

Uno es como es. Yo soy un apasionado. Puedo decir que hago todo lo que me apasiona y que no hago algo porque la sociedad así lo dicta o dice que mola. Amo la poesía y no hay nada que me reconforte más espiritualmente que acabar un poema y sentirme pleno. Me encanta encontrar palabras para las cosas que siento. Me encanta la fisioterapia, porque ver a un paciente mejorar me saca una sonrisa de idiota. Me encanta correr porque me permite estar más sano y además me hace mentalmente fuerte. Me encanta la pedagogía, porque creo que enseñar es una labor humanística brutal. Me encanta la filosofía porque me enseña que no hay punto álgido o ápice de sabiduría, nunca. Me apasiona decirle a un amigo lo mucho que me gusta estar con él. Solo soy un apasionado.

Tengo 20 míseros años. Un mocoso, que dirían muchos. Cada mes, mi vida cambia; tengo suerte de que me pasan muchas cosas. En menos de 5 meses me voy de Erasmus a Chile; sabe Dios qué será de mí. En nada habré acabado la carrera y todavía ni he asimilado que acabé el instituto. En nada estaré tratando pacientes al mismo tiempo que me echarán 17 años.

Tengo 20 míseros años y muchos creen que sé cosas que saben personas de 70. Cuánto se equivocan. Cuánto se equivocan…

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