TABACO Y ADOLESCENTES: RELACIÓN Y ABORDAJE

Este texto tiene como objetivo resumir de forma clara un documento realizado por el Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón. El documento trata sobre un análisis de la percepción y actitudes frente al consumo de tabaco en adolescentes. El estudio ha sido llevado a cabo por 5 sociólogos de Millenium3 y de la Universidad de Zaragoza. El texto consta de 31 páginas y me he limitado a extraer las ideas fundamentales para abordar de forma general la relación de la adolescencia con el tabaco y algunas estrategias de prevención de su consumo.  También he añadido algún dato y comentario pertinente al discurso.

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1. INTRODUCCION

En la actualidad, el consumo de tabaco se asocia con valores cfumando5omo la independencia, la madurez o la libertad. En el siglo XX, la publicidad incentivadora del consumo de tabaco en el mundo occidental era brutal, al principio dirigida hacia los hombres, para resaltar la figura masculina y viril. Sin embargo, el consumo de tabaco en los hombres ha ido disminuyendo progresivamente y por lo tanto, la publicidad se centró en las mujeres, de tal forma que los últimos tiempos revelan que el consumo de tabaco en hombres ha disminuido y en mujeres ha aumentado. Esto ha sido visto por Sin títulomuchas mujeres como un logro hacia el camino de la igualdad, con uno de sus máximos exponentes publicitarios como es Coco Chanel. Estamos en el siglo XXI y sigue habiendo publicidad implícita en los medios de comunicación. Cantantes, actores, actrices, escritores…ejercen una influencia indirecta sobre los adolescentes.

La legislación referente al consumo de tabaco se ha endurecido y la sociedad ya no tiene excusa para no saber los efectos nocivos del tabaco. En general, ha habido una concienciación de la sociedad sobre la salud y por lo tanto, el número de fumadores ha disminuido. Sin embargo, este dato no se acompaña de una menor tasa de iniciación de los adolescentes ni de un menor consumo de tabaco en ellos, por lo que tal hallazgo es objeto de estudio para los sociólogos.

Es precisamente en la adolescencia cuando la mayoría de personas comienzan a fumar y por lo tanto, es necesario estudiar las variables que interfieren en esa decisión, algunas características del adolescente fumador y proponer algunas estrategias para solucionar este problema, porque  ver porcentajes tan altos de consumo de tabaco en adolescentes es un problema.

2. LAS CONCLUSIONES

2.1. Los inicios

  • Todo comienza en la ESO. En este momento, la familia pierde su centralidad y entran en escena -y ocupar el primer plano- los amigos y actividades nuevas: salir, discotecas, primeros amores, sexo, etc. Da la casualidad de que en la mayoría de esas actividades nuevas, está inserto el tabaco, por lo que los sociólogos hablan de adicción social al tabaco. Dicha adicción se manifiesta con el carácter social que tiene el tabaco en los adolescentes: el grupo, la correspondencia, la diversión…
  • La relación del tabaco con los porros y el alcohol es importante. El inicio en el tabaco suele ser anterior al de los porros y al del alcohol.
  • Existe publicidad del tabaco, sobre todo implícita. Las redes sociales y el boca a boca informal son los medios de dicha publicidad.
  • El inicio  en el tabaco se produce en un contexto de colisión entre el orden instituido y la potencia constituyente que traen consigo los adolescentes. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que los adolescentes se rebelan frente a lo establecido mostrando una autodeterminación ilusoria. 
  • Los adolescentes que comienzan a fumar son victimistas; hablan de “engancharse” como si fuera inevitable y no tuvieran la responsabilidad de esa decisión. Posteriormente el adolescente se sentirá culpable de su adicción, lo cual no implica que la vaya a dejar.
  • Los adolescentes han logrado invertir el discurso oficial sobre el tabaco que ejercen las instituciones, lo cual revela la rebeldía que ellos creen necesaria para su momento del ciclo vital.

2.2. Las redes sociales

  • La adolescencia es un período de transición entre la infancia y el mundo adulto. El comportamiento del adolescente y el trato que éste recibe de los adultos se mueven entre estos 2 mundos, soportando por ello muchas contradicciones (demasiadas). El adulto no comprende al adolescente ni éste se siente comprendido por el adulto, por ello no debería sorprendernos que los referentes del adolescente dejen de ser los padres y otros adultos y pasen a serlos sus iguales, con quienes de verdad conectan. Además, los adolescentes buscan una forma de diferenciarse de los niños y el tabaco es su elemento preferido, junto con el consumo de alcohol, salir de fiesta y otras actividades.
  • El instituto es el entorno clave. Es donde más tiempo pasa el adolescente y donde desempeña la mayoría de sus relaciones sociales. El otro entorno clave -temporal- es el viernes y el sábado, días en los cuales se dedica al ocio y puede suceder la experimentación con el tabaco y otras drogas.
  • Internet es un gran herramienta. Pero actualmente no ayuda demasiado en cuanto al tabaco y los adolescentes. Se ha convertido en un lugar donde los adolescentes manifiestan todo lo que sienten y piensan. Twitter se ha convertido (y lo digo a sabiendas) en una red donde muchos adolescentes hacen apología del tabaco, resaltando su supuesta estética y viéndose respaldados por los cantantes, actrices y personalidades varias de turno que fuman. Ojo, muchas veces lo hacen de manera inconsciente. En YouTube se permite la publicación de vídeos de contenido fetichista donde se muestra a mujeres fumando para satisfacer a las personas con capnolagnia (personas a las que les gusta ver fumar a otras).

2.3. El consumo

  • La entrada en la adolescencia provoca un cambio en la percepción del tabaco, abandonándose el rechazo que se producía en la infancia y aceptándose como algo propio de la transición a la vida adulta. Esto viene influenciado por los amigos y por otras personas de su entorno social. Esta presión, esta influencia NO ES EXPLICITA, ES IMPLICITA, Y ES MUY EFECTIVA. Esto yo lo veo clarísimo. Solo al ver la situación desde un punto de vista distante se logra discernir cómo las influencias son implícitas, son procesos internos, y por ello ni siquiera el adolescente sabría dar una razón sólida de porqué empezó a fumar y porqué fuma. Dará respuestas vagas, tales como “porque me gusta” o “porque me relaja”. Esas razones no son detonantes de la decisión de fumar. Hay algo detrás. Hay varios algos de hecho. Y en un texto posterior yo describiré uno de esos algos: la estética del tabaco en las fumadoras.
  • Las redes sociales hacen mucha más influencia que el entorno familiar, educativo e institucional, por lo que luego a la hora de abordar este problema, deben tenerse en cuenta dichas redes sociales.
  • Los porros tiene una imagen de menor gravedad que el tabaco convencional. Para los adolescentes, los porros no son adictivos, ni son tan malos como el tabaco.
  • La adicción social es mucho más fuerte que la física. Esto es una verdad como un templo. El mayor sustentador del consumo continuado de tabaco NO ES LA NICOTINA, NO ES LA ADICCION PROPIAMENTE DICHA, sino todos los componentes sociales, publicitarios, incluso estéticos que ejercen influencia sobre los adolescentes fumadores.
  • Los motivos para fumar varían. Los expertos consideran que los adolescentes fuman para parecer más mayores, sentirse mejores y más seguros e integrarse en el grupo. Sin embargo, no oirás a los adolescentes decir eso. Dirán que lo hacen porque les gusta, les relaja o incluso que les ayuda a controlar el peso. Más especialmente en las mujeres, no te dirá ninguna que lo hace porque se ve guapa haciéndolo. Sin embargo, dicha respuesta no concuerda con las publicaciones en las redes sociales en las cuales se puede ver como muchas adolescentes utilizan el acto de fumar para dar una imagen determinada.
  • Fumar es fruto de un fallo en el desarrollo de la personalidad del adolescente. Por lo tanto, fomentar la autoestima y la seguridad en sí mismo, así como el desarrollo de una personalidad madura y responsable, es el mejor factor protector frente al tabaco. Con esto no se pretende decir que una persona que fume no puede ser responsable, madura y buena, sino que fumar -en la adolescencia- predispone a no serlo de manera plena.
  • El tabaco ocupa un lugar importante en la vida de los adolesceSin sadstítulontes fumadores. Incluso pueden valorar un día como bueno o malo en función de la libertad y tranquilidad con la que haya podido fumar.
  • Vivimos en una sociedad en la cual fumar está NORMALIZADO. Esto favorece el consumo, por muy rebuscado que parezca. El tabaco está de moda, al igual que el correr. Y es pésimo que una decisión esté determinada por una influencia externa pura. Por cierto, ahora hay gente que fuma y corre. Joder, menudo cachondeo. Es como ser de derechas y de izquierdas a la vez, no me jodas, Rafa.
  • El entorno escolar ha demostrado no ser eficaz en la prevención del consumo de tabaco. No ayuda que los alumnos vean a sus profesores fumando en la hora del recreo. Ahí los adolescentes son muy listos: detectan la hipocresía de los adultos y por lo tanto, influye indirectamente en que fumen.
  • El tabaco es muy accesible. Además, las tabacaleras continúan promocionando el tabaco de manera subliminal a través de, por ejemplo, series y películas. Se quiere que la gente fume.
  • Los adolescentes consideran que el continuo mensaje de que no deben fumar precisamente produce el efecto contrario y les incentiva la curiosidad por probar el tabaco. La salud no les importa. Les importa disfrutar el momento; convierten el fumar en un elemento más dentro del “Carpe Diem”  y ya si eso cuando sea mayor lo dejo. Aquí queremos ser mayores para lo que nos interesa.
  • El adolescente medio no sabe soportar la resistencia a la presión grupal por fumar. Por lo tanto, debe ser una estrategia precisamente enseñar al adolescente a decir que no, y a hacerle ver que no estará solo si rechaza realizar tal cosa.

2.4. Las relaciones familia-tabaco

  • El hecho de que el padre o la madre fumen favorece que también lo hagan sus hijos, debido a que el consumo paterno de tabaco ayuda a que el adolescente perciba éste como algo normal y propio de los adultos.  Además, no ayuda la hipocresía de los adultos. Cuánto daño ha hecho la filosofía del “haz lo que yo diga, no lo que yo haga”.
  • El tipo de autoridad que los padres ejercen con su hijo condiciona el tipo de relación que mantiene con el tabaco. Un tipo de autoridad más prohibitiva favorece que el adolescente fume a escondidas, por ejemplo.
  • El control de los padres sobre las actividades del hijo fuera de casa influye en el consumo de tabaco, siendo éste mayor cuando el grado de control es menor.

3. RECOMENDACIONES

3.1. Intervención integral

No se puede intervenir solo en una variable de consumo de tabaco. Cuanto mayor sea el número de variables sobre las que se interviene, mayor será el éxito de la intervención.

3.2. Argumentos para no fumar

La mayor parte los argumentos para desincentivar el consumo de tabaco están relacionados con la afección de éste a la salud. Sin embargo, los adolescentes no dan mucha importancia a la salud, sobre todo si las consecuencias son a largo plazo, por lo que debemos utilizar otro argumentario de mayor impacto. Este argumentario debería ir dirigido a modificar la imagen que muchos adolescentes tienen del fumador (adulto y “enrollado”), fomentando por tanto una imagen del fumador como una persona inmadura y débil. Conviene destacar que la imagen es muy importante para los adolescentes, el valor simbólico de fumar. Maria Luisa Jiménez Rodrigo -cuya tesis doctoral describiremos en otro post- dijo una gran frase: “es más importante tener el cigarro en la mano que en la boca”. 

Además, podríamos decirle al adolescente que aquel que fuma se ha dejado llevar por los demás y no tiene suficiente personalidad como para negarse a ello. Podríamos decirle que se liga menos, que él es dependiente de una sustancia y su felicidad y bienestar se asocia con el consumo de esa sustancia y que el no fumador sí que es autónomo y se acerca más al comportamiento de adulto.  También estaría bien combatir los mitos del tabaco: que si adelgaza, que si relaja, que si no te tragas el humo no pasa nada, etc. Ojo, el “si” va sin tilde, no creáis que me he equivocado al escribir.

3.3. Tratar a los adolescentes como adultos

Cualquier acción encaminada a convencer al adolescente de que no debe fumar, porque todavía no es adulto, está destinada al FRACASO. Es más, reforzará sus deseos de probarlo.

Entre los elementos que componen el sentirse adulto, se encuentra, sin duda, la posibilidad de tomar decisiones por ellos mismos. Sin embargo, el consumo de tabaco no se explica sólo por las ansias de libertad de los adolescentes, sino que tiene mucho que ver con la satisfacción de determinadas dimensiones psicosociales, tales como la confianza, la autoestima o el sentimiento de pertenencia a un grupo. Deseos que pretenden satisfacerse a través del tabaco. Por ello, la formación que puede prevenir el consumo de tabaco es INTEGRAL. 

Además, estaría bien tratar el tema con los adultos. Hablar con los padres y profesores, sobre todo para hacerles entender que la influencia que ejercen es clave y que pueden influenciarles positivamente mediante el ejemplo. Si no, es difícil que de los adolescentes nazca una conducta madura. Necesitan ejemplo. Porque el maldito ejemplo es lo que mueve todo. Si tú fumas, no le digas a tu hijo que no lo haga. No fumes, haz ejercicio y comparte experiencias saludables con él, porque si crece viendo eso, es muy probable que pase la adolescencia sabiendo diferenciar lo que es bueno para él y lo que no.

3.4. La clave para acceder al mundo de los adolescentes: la importancia de los medios

No podemos pensar que los mensajes y los medios que se utilicen han de ser los mismos que en los adultos. Debemos tener en cuenta el emisor de los mensajes y el medio. El emisor de los mensajes no debe ser hipócrita y el medio tiene que ser Internet en un gran porcentaje. El emisor debe influenciar al adolescente de tal forma que no sea una influencia directa y explícita. No puede decirle “no fumes porque dentro de 5 años tendrás los dientes amarillos”. El emisor debe transmitir su ejemplo, intentando que llegue a los adolescentes también.

Hay un aspecto difícil de controlar: la publicidad implícita de las pelMTV EMA's 2013 - Showículas, series, música, etc. El adolescente que disfruta escuchando a Miley Cyrus está predispuesto a fumar, dado que esta cantante no hace otra cosa que hacer apología del tabaco. Lo mismo con actores y actrices. De hecho es difícil encontrar una actriz que no fume. Todo eso influencia al adolescente, implícitamente claro. Eso, unido a que los padres fumen, a que Smoking-Boy-Latest-HD-Wallpapers-Free-Download-4en su clase fumen algunos, y a que está normalizado en la sociedad, hace que cuando el adolescente esté en el contexto de fumar, posiblemente pruebe el tabaco. Por lo tanto, debemos anticiparnos a esas influencias. Hacer que el adolescente sepa diferenciar entre arte y artista, que sepa disfrutar de la música de Miley Cyrus y opinar a la vez que esa vocecita que tiene en unos años…al garete.

3.5. Educación saludable

El adolescente tiene que llegar al contexto habitual de consumo de tabaco con una conciencia de salud claramente definida. Tiene que entender que el futuro no es dentro de 40 años, que el futuro es mañana. Hay que dejar de saturar al adolescente con el cáncer de pulmón,  dejarle de mostrar imágenes de pulmones negros y de artículos pésimos en Upsocl. Debe considerarse la salud en su conjunto en un contexto saludable y fomentar desde la infancia estilos de vida saludables, tales como una alimentación equilibrada, la realización de ejercicio físico, etc. Incluso, fomentar aspectos como el respeto a los mayores, la valoración del capital humano influyen muy positivamente en el adolescente. El adolescente no es tonto. Si en su casa sus padres han sido saludables, han realizado ejercicio físico y han incentivado las actividades de ocio naturales, el adolescente va a llegar a la adolescencia con una predisposición muy reducida a consumir tabaco.

En definitiva, que si se quiere que los adolescentes tengan hábitos saludables, la cosa debe empezar desde arriba, desde los adultos, los que supuestamente son racionales, saben lo que es la responsabilidad, el respeto al prójimo y todo eso.

3.6. Fomento de inquietudes y de un ocio alternativo

Una persona que tenga inquietudes e intereses, ya sea sobre deporte, cultura, política, etc, rellenará esos espacios libres de ocio con otras actividades y por tanto, tendrá menos posibilidades de experimentar repetidamente con el tabaco.

También hay que dar alternativas de ocio. El problema no es salir de fiesta, ligar, escuchar música o hacer el tonto. Las hormonas son las hormonas. Se trata de que no sean las únicas actividades  de ocio del adolescente. Hay que estimular otras opciones para ampliar su abanico de intereses, hacer ver al adolescente que si no sale de fiesta, no es un pringado antisocial.

Algo a tener en cuenta es que los hombres tienen mayor facilidad para intervenir en estas actividades de ocio alternativo, únicamente por razones culturales arraigadas del pasado. A las adolescentes les cuesta más -por cultura- realizar deporte, por ejemplo. Por lo tanto, hay que focalizar la atención en las adolescentes y facilitar que ellas puedan realizar deportes igual que los hombres, al igual que conseguir elimihandbolnar prejuicios sobre las capacidades intelectuales de las mujeres. Los hombres culturalmente han convivido en la deportividad y la competición, de ahí que realicen más deporte que las mujeres y que tengan como referentes o ídolos diferentes deportistas de élite. Sin embargo, en las mujeres eso no suele pasar y puede ser muy positivo para las adolescentes incentivarlas al deporte.

3.7. Prevención del consumo de cannabis

Muchas veces es el consumo de porros el que motiva y precede al del tabaco y no a la inversa como ocurría hace años. El consumo de cannabis está visto como poco perjudicial para la salud o que no es adictivo. Son mitos y hay que desmentirlos. Debe diferenciarse del cannabis terapéutico, ya que muchas veces el discurso científico se extrapola erróneamente a la calle.

CONCLUSIÓN:

El consumo de tabaco en los adolescentes es alarmante y requiere una intervención integral para solucionar este problema. No se trata solo del consumo de tabaco, se trata de que dicho consumo refleja una conducta insana y no libre. Con una buena intervención multidisplinar, se conseguirá una sociedad más sana y con una calidad de vida mejor.

 

 

 

 

 

 

 

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Una respuesta a TABACO Y ADOLESCENTES: RELACIÓN Y ABORDAJE

  1. Muy de acuerdo con todo lo que has puesto. Vivimos en una sociedad muy hipócrita. ¿por qué crees que tardaron tanto en poner la ley de no fumar en espacios cerrados? ¿por qué se preocupaban por la salud de los españoles? Ni de broma, simplemente vieron que el dinero que recaudaban de los impuestos del tabaco era menos rentable que todo el gasto que generaba sanidad por los problemas derivados del tabaco. Solución: aumentar precios y que la gente fume menos. Si realmente se preocupasen por la salud de la gente prohibirían el tabaco y ya está.
    Sobre el tema del cannabis… Si los adolescentes supiesen aunque fuese la mitad de todos los efectos negativos que producen…
    En fin, buena entrada, un beso!

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