AMOR

AMOR

Inocencia/Crudeza
Javier Sánchez/Daniel López
El verbo es imprescindible en una frase.
Sin él, no tiene ningún sentido lo circundante.
Curiosa sintaxis la que bien recuerdo,
mi vida es la frase y tú eres el verbo.
 
Las arrugas de tus ojos al reírte
provocaron en mí el eclipse de mis penas,
alzaron mi sonrisa hasta los huesos malares
y elevaron mi alma hasta el final de La Caverna.
 
Entonces llegué a la luz cegadora: tu mirada,
el cristal de tus gafas no mermó intensidad a la condenada.
Demasiado fulgor me hizo desmayar
y caer en un profundo sueño primaveral.
 
Éramos las huellas que había pisado nuestro pasado,
los aromas que habíamos percibido,
el ritmo con el que recitábamos
el vals de los enamorados con Miguel a nuestro lado.
 
Fundámonos en una caricia,
en una respiración.
En un beso que canta
una magnífica canción.
 
Sumerjámonos en un sabor,
en una melancolía,
en un ignominioso dios,
en una vida bebida,
en una muerte,
en una encima machadiana,
en un coito primaveral,
en una eternidad mundana.
 
No quiero despertarme de ese sueño,
de esa vida, de esa frase que soy,
de la cual tú eres el verbo,
de la cual tú eres mi universo.
 
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