Conversación entre Javier y Leonardo. El creador y su obra.

-¿Qué vas a publicar hoy, Javier? –me dijo Leonardo, poniendo su mano sobre mi hombro derecho.

-No lo sé. Pensaba escribir sobre la hipocresía o quizás sobre la educación actual –le mentí.

-Sabes que me tienes  a dos velas…Hace una semana que no escribes nada sobre mí.

-Estás contento hasta donde te dejé en la historia. Yo no estoy ahora para escribir risas en prosa.

-Sé lo próximo que vas a escribir sobre mí. Está claro. Siempre igual: todo va bien hasta que ¡pam! Plona…-Leonardo soltó una carcajada. No, en serio, seguro que algo malo me va a pasar en breves, ¡lo huelo, tío, lo huelo!

-En cierto modo, eres una proyección de mí a la que le otorgo cierta distancia frente a mí. ¿Sabes que antes eras igualito a mí? Tuve que borrar 200 páginas de tu historia porque te parecías demasiado a mí –le confesé a Leonardo.

-Seguro que me hiciste friki y sordo…-me dice Leonardo a la par que le doy una colleja-. Perdón, perdón…

-La gente de mi confianza leyó el manuscrito y me avisaron de que se parecía mucho a mi vida y que debía distanciarme de la historia.

-¿Ella… lo leyó? –me preguntó Leonardo con un tono silencioso.

-No, Leo, he dicho “gente de mi confianza”. A ella ya no le importo un carajo –le dije contundentemente.

-Yo no estaría tan seguro. Detrás de un silencio sepulcral, pueden esconderse sentimientos confusos.

-Pero bueno…¿Quién es el escritor aquí?- le pregunté mientras sonreía.

-Pues un serv…

-Chssst! ¡Spoilers no! –exclamé.

Reinó un silencio imponente después de esa exclamación y fue Leonardo quien rompió el hielo.

-Tienes que escribir algo. Lo que sea. Debes mantenerte activo.

-Creo que en mi libreta tengo algunos apuntes de un poema de amor. A ver… Sí. Data del 14 de agosto… Déjame unos minutos a ver si le doy cuerpo.

-¿Poema de amor…o de desamor, más bien?

-De desamor, Leo, de desamor.

Me quise demasiado y ahora mírame.

Me llaman egocéntrico por quererme,

Romántico como adjetivo antiguo,

Aburrido porque me divierto creando y leyendo libros.

Te quise demasiado y ahora mírame.

Ya ni me llamas para ver qué mal me va.

Ya ni me evitas, ya ni me criticas,

Simplemente caminas como una persona normal.

Somos como dos desconocidos que se conocen demasiado.

Entrené duro para saber fingir frente a ti.

Aprendí a mirarte sin que te dieras cuenta.

Al final del día volvía a casa a comerme el orgullo

Y a desangrarme para poder seguir con vida.

Ya solo encuentro consuelo en mis creaciones,

En Leonardo, en Vitruvio, en Abstracción.

De alguna forma son mi extensión

Y siempre estarán conmigo ahí.

SEMPER FI.

 

-¡Oh, qué bonito, mi señor! ¡No sabía que me querías tanto! Oye, y esa tal Abstracción, quién es?

-Larga historia, larga historia…

-¿Es una nueva corriente eso de escribir sin rima?-me preguntó Leonardo.

-No lo sé. Solo sé que ya fui esclavo de la rima y ya no lo soy -sentencié.

-Abstracción, ¿eh? Ya te sonsacaré quién es -me dijo Leonardo con tono sarcástico.

Javier se quedó dormido enseguida y Leonardo se esfumó dejando un pequeño vaho en el cristal de la ventana con forma de corazón. Esa noche, Javier soñaría que acompañaba a su mejor amiga del colegio a la marquesina, para esperar al autobús que la llevaría a casa. Azahara.

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